El País de Las Pieles

Escritores como Julio Verne no requieren presentación, y cualquier cosa que se diga sobre su obra o estilo narrativo, corre riesgo de caer en redundancia.
Esto, principalmente, por lo extensa y divulgada que es su obra. Las incursiones cinematográficas que han tomado sus textos como inspiración, mantienen a Verne como un gran referente del género fantástico y de aventuras.
Afortunadamente siempre existen lectores que si bien reconocen la merecida fama de Julio Verne, nunca le han dedicado el tiempo a sus escritos.
Es por ello que cabe hacer referencia a una de sus obras, procurando al lector ignoto algunas de las inclaudicables imágenes que nos propone Verne en «El país de las pieles».
Esta novela tiene la virtud de comenzar con un ritmo muy lento y un texto muy pesado, refiriéndose a muchos detalles de lo que es la vida en un fuerte situado en los territorios próximos al Polo Norte. Pronto el lector estará acompañando a un grupo de ávidos aventureros, en una travesía, en trineos tirados por perros, en la búsqueda de un punto situado sobre los 70 grados de latitud. Lugar nunca antes poblado por el ser humano. La travesía estará llena de aventuras, a merced de la pluma de Verne, que es de un realismo notable y que evidencia una profunda investigación sobre cada temática referida. Conocimientos militares, antropológicos, sabiduría indígena, geografía, astronomía, nada queda al azar para que el lector se sienta en realidad atravesando el círculo polar ártico.
El grupo humano que conforma esta travesía está compuesto por 6 militares, al mando del teniente Hobson, 3 de los cuales son acompañados por sus esposas. Además un par de exploradoras que han recorrido casi el orbe entero y un astrónomo que sueña con registrar el eclipse solar de 1860 en el punto más septentrional del planeta.
La fundación de un territorio, en la bahía ubicada exactamente bajo el grado 70 de latitud, con el nombre de «Fuerte Esperanza», podría ser el punto final de la novela y con ello se habría escrito un buen libro de aventuras. Pero lejos de eso, Julio Verne comienza de a poco a trastocar la realidad con pequeños matices que lo hacen imperceptible. Sin darnos cuenta la aventura estará recién comenzando.
El relato se vuelve épico cuando los personajes son puestos a pruebas que parecen superar sus capacidades, la resiliencia, característica propia de ciertos metales, da cuenta de la constitución de los personajes que Verne nos ha presentado. La Naturaleza actua como dadora y negadora de la vida, al mismo tiempo, poniendo al ser humano en situaciones en las que nada puede hacer, en apariencia, pues es Verne, con su vehemencia, el encargado de hacernos notar que cada pequeña acción puede transformarnos en héroes o villanos.
Actualmente nuestra humanidad atraviesa una época difícil, el capitalismo lleva la situación a extremos inhumanos y pandemias y guerras se desatan a nivel mundial, este tipo de catástrofes que parecen nunca acabar y que siempre pueden empeorar, nos ofrecen el contexto ideal en el cual Julio Verne sabía hacer lucir a sus protagonistas.

El País de las Pieles, Editorial Molino, 1960, España.

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