El Rechazo no existe

No hay ninguna razón para votar Rechazo, está super claro, incluso más allá del texto. Sus adherentes no son serios, no argumentan, mienten con obscenidad, agreden. Algunos tampoco son legítimos y no hablo sólo de los boots. Como la Constitución que buscamos sepultar. Recordemos que por ahí partió todo. Antes que criticar su evidente carácter individualista y esa falsa idea de la libertad escondida en la negación de los derechos, la piedra constitucional de Pinochet era por sobre todo ilegítima en su escritura a puerta cerrada y su aprobación forzada, sin padrón electoral, ctm qué elecciones son esas.

Esta nueva Constitución en cambio, más allá de sus peros, es una gesta democrática. No es perfecta porque así no se miden estos instrumentos. Se puede y se debe ir corrigiendo, afinando. Hay que confirmarla con leyes que permitan su desarrollo. Es algo inédito en soberanía popular en nuestro país entonces las exigencias que le hacemos deben ser justas. Su desmesura tiene que ver también con su origen, porque mucho también es lo que falta y lo que siempre se nos negó.

Es un texto que contiene las rabias de octubre pero también y como no, su dignidad. Imagina un país más justo y solidario. Apunta a mover los márgenes. Es inclusiva. Y es tan linda que su idea de sociedad igual incluirá a los que están en contra de ella. Pero el Rechazo no está en contra del texto, está en contra de todo aquello que han visto por décadas como sus amenazas: pobres, mujeres, inmigrantes, indígenas, disidencias sexuales, en definitiva en contra de la verdadera justicia social, equidad e integración. Es la misma vieja derecha de siempre. La de las lucas. Los poderosos están en contra de que suba mucha gente más arriba de la Plaza Dignidad, que se vean afectados sus privilegios. El resto del Rechazo es aspiracional y tienen esa ambigüedad moral que les permite terminar votando para presidente a un candidato que no paga pensión alimenticia y que huye del país.

El rechazo, cuando no es boot es ideología y en ambos casos, mentira. Hay una diputada bastante obscena que dijo que si chocas con un aymara te juzgarán por una ley Aymara, otro, que si Llaitul hubiera sido detenido se juzgaría por la ley Temucuicui. Pero nada de eso es cierto ni que te quitarán tu casa ni tus ahorros previsionales. Seguirán los símbolos patrios. No se acabará Carabineros ni tampoco Chile, que es el mismo argumento del terror como cuando el Si y el No y también cuando se pensó en recuperar el primer 10% de las AFP.

El rechazo no existe. Quedó demostrado en sus finales de campaña a lo largo de Chile y hay dos que fueron elocuentes. El de Amarillos por Chile realizado en un hotel de Providencia, encerrados, dando la espalda a la comunidad y con concertacionistas como algunos de sus rostros. El resto se fue arriba de un cerro quizás como un pálido eco a Chacarillas 77 o simplemente por vergüenza. Como sea, lejos de las calles y la gente. En ambos casos no fue convocatoria ni ciudadana ni espontánea porque el Rechazo finalmente encarna todo lo contrario a ese espíritu. Y en ambos casos también había tan poca gente que perfectamente pudiese ser leído como una encuesta que no saldrá en televisión.

El rechazo además conlleva un nuevo riesgo. Ya está el parlamento listo, preparando la cocina y con los colmillos afilados para adelantarse y saltarse al pueblo con el fin de adueñarse de su eventual nueva redacción, adecuarla acorde a sus propósitos y los de quienes les mandan los raspados de olla. Ni los muertos ni los mutilados merecen eso.No hay razón alguna para votar Rechazo. Quienes reclaman que el país que propone la nueva constitución nos saldría muy caro, deben saber que con o sin nuevo texto, igual hay que meterle plata a Chile, o creen que ahora vivimos en Finlandia los wns? Quienes reclaman que traería inestabilidad institucional han de saber que para la revuelta teníamos la actual.

Es un deber moral y democrático votar apruebo. Es algo que Chile se lo debe a sí mismo. Seguir derrotando a la Dictadura 32 años después nuevamente con un voto pero ahora sin la trampa del arcoiris. No hay ni mucho más ni mucho menos que eso y es, al mismo tiempo, un nuevo y hermoso comienzo para volver a creer y soñar.

Imagen: Marcela Vera

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