Indemocracia: Las Venas Abiertas de Chile

En todas sus facetas y ámbitos de incidencia, el entrañable profesor Edgardo Carabantes Olivares ha buscado siempre la justicia y la equidad social. Por eso ha dedicado su vida a la acción, y en ella la educación y la defensa de los derechos humanos, en particular los relativos a su vulneración por consideraciones políticas a través de agentes del estado chileno. Ha sido víctima histórica pero también personal. En Dictadura, con 16 años, enfrentó la prisión política; 12 meses después que su hermano Horacio, de 20 años, fuera detenido y desaparecido.

Educación y derechos humanos, dos conceptos que necesariamente deben ir juntos para transformar lo social. Con esa idea dictó clases sin parar por 30 años en aulas pero también en plazas públicas, dejando una huella indeleble ahí y en sus diversos artículos y libros, resumidos entre otras cosas en su tesis de una Democracia Humanamente Democrática, un sistema que anteponga el cotidiano humano al mercado y las formalidades estructurales.

Indemocracia Chilena continúa la línea pero ahora analizando nuestros últimos 50 años de historia para proponer una sugerente hipótesis: la verdadera Transición no empezó con la ilusión del arcoiris el ’90, si no con el estallido de octubre 2019. Hay una importante consideración. El libro fue publicado entre el plebiscito de entrada y el de salida, es decir antes de la derrota de septiembre. Pero lejos de echar por tierra su diagnóstico, él mismo advierte que no depende de su éxito o fracaso como proceso, sino de que por primera vez se cuestionaron popularmente las estructuras autoritarias que siguieron rigiendo a Chile por 30 años después que los militares supuestamente se habían ido para la casa. 

Ni los militares se fueron ni la democracia, ni mucho menos la alegría, llegaron. Indemocracia Chilena hace alusión a un sistema de gobierno híbrido donde conviven tendencias autoritarias con otras democráticas. La sola existencia de las primeras atenta conceptual y materialmente la legitimidad de las segundas.

Ni el juicio ni la idea son nuevos: en Chile no vivimos en una real democracia, pero el gran acierto de este libro es sistematizar esa sentencia de manera tan didáctica como inobjetable. Entonces el profe lo explica con peras y manzanas. De 11 estándares internacionales que miden la solidez de un sistema democrático, con cuea cumplimos uno.

La evidencia empírica es desoladora. La desigualdad social, la injusticia del sistema electoral, la desprotección de las libertades civiles y los derechos políticos, la no sumisión de las Fuerzas Armadas al poder civil, la inexistencia de un ethos democrático, la concentración de los medios de comunicación son algunas de los indicadores donde quedamos debiendo puntos y dignidad.

El cineasta Raul Ruiz solía decir que Chile le dolía como un lumbago, Indemocracia Shilena sería su radiografía. Una mirada en negativo y con contraste, por tanto clara pero igualmente dura, concluyente. Funciona también como un práctico resumen del despojo y la impunidad, de la traición, como las venas abiertas de un país por donde aún resuenan los ecos de una Dictadura criminal y una Democracia en la medida de lo posible.

Contra toda evidencia, es un libro situado más en el realismo que en el pesimismo, aunque nos cueste ahora mismo distinguir esos márgenes. Está escrito de manera académica pero simple, con esa lucidez que abraza más que presume. Y es categórico pero sin resentimientos porque Carabantes es un hombre que sobrevivió para aprender a vivir más allá de sus heridas y empujar al mundo desde el único lugar que nos parece quedar posible: la educación.

Indemocracia Chilena
Edgardo Carabantes Olivares
Ediciones Escaparate; 2022

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