The Last of Us: HBO en estado puro.

HBO inventó la televisión del siglo XXI. Fue antes incluso del nuevo siglo, cuando en 1975 emitió por satélite la primera señal por cable del mundo. Aquel adelanto de sus posibilidades encontró en el desarrollo de series originales su confirmación y fue con The Soprano en 1999 que se inició la nueva era. Desde entonces, uno tras otro se han sucedido los clásicos: Six Feet Under 2001), The Wire (2022), Roma (2005), True Detective (2014), etc etc etc. Obviamente HBO no inventó las series ni fueron los únicos capaces de hacerlas bien (hay que inclinarse eternamente ante AMC por «Breaking Bad» (2008) y «Better Call Saul»(2015), es sencillamente que profundizaron en el género: indagaron nuevos caminos narrativos y temáticas y levantaron una y otra vez íconos de la cultura popular contemporánea.

23 años después las cosas han cambiado un poco y dónde nos interesa es para mejor. El cable dio paso al streaming y ahora hay harta y buena competencia, pero cuando HBO anuncia proyecto hace sentir un peso que hasta ahora ninguna otra marca posee sin la ayuda del marketing.

En 2020, se anunció que la adaptación de The Last of Us (TLOU) iba en serio, la productora no sólo hacía su ingreso al irregular campo en que se ha convertido la adaptación de videojuegos, si no que además ya el público esperaba a la sucesora del último gran suceso televisivo que había ocurrido con «Game of Thrones» (GOT; 2011).

Con todo el éxito alcanzado, suceso televisivo no alcanza a ser «Euphoria» (2019), cuyo anclaje en el mundo juvenil le da su logro y, al mismo tiempo y quizás injustamente, su límite. Tampoco el de «Chernobyl» (2019), esa pequeña obra maestra hecha un poco o mucho a semejanza de TLOU. Comparten creador, duración, el tono sombrío y ambos juegan con su propia idea del cine de terror, porque, y digámoslo de una vez, en estas ligas estamos hablando de cinematografías. HBO hace rato que superó la televisión.

Un suceso a escala mayor tiene a sus fanáticos discutiendo si el casting es bueno, se redoblan los esfuerzos por filtrar y por ende también, proteger fechas y adelantos; cada semana, sus capítulos son trending topics; sus actores y actrices se pegan tremendo salto de fama; sus personajes se vuelven arquetipos; se desata el merchandising. GOT ahora tiene hasta su nombre en un whisky.

Todo eso fue y seguirá siendo, The Last of Us. Un video juego tremendamente popular que de la mano de Craig Mazin devino en el único producto posible: una serie de culto.

Contada por lo que representa, TLOU puede parecer una historia de nicho. Una historia de esas que ni siquiera me gustan. En un mundo post apocalíptico diezmado por zombies, un hombre debe trasladar de un punto a otro del país a una niña que puede ser la salvación. Como es un videojuego, uno ya se imagina la matadera de wns en modo shooter. Sí pero no, porque a pesar de la sorprendente fidelidad de los sucesos, es mucho más que eso.

Algo que vuelve interesantes e inevitablemente populares estos relatos que transcurren supuestamente en temáticas de género es su capacidad de desbordarlos. Y así como GOT tenía que ver tanto con política y estrategia como con dragones, así mismo TLOUS se da el lujo de abandonar los zombies por un rato y abordar por ejemplo, elementos sociológicos y de lucha de clases. Ese truco narrativo las saca del mundo geek y las acerca definitivamente a la masividad. Es similar al impacto que tuvo el Joker de Todd Phillips (2019), que no prometió pero terminó dando una perspectiva más allá del comic. Y es justamente lo que prometió pero no cumplió el Batman de Matt Reeves (1922).

Pero además TLOU aportó con dos de los mejores capítulos de la historia de la televisión y no estoy exagerando caramba ! Son el 3 y el 8. Capítulos donde justamente se aleja de los zombies para acercarse pero con cuática al factor humano. Es más, durante toda la serie queda muy claro que hay que tenerle más miedo a los vivos que a los muertos. Es el mismo terror de Chernobyl, los humanos son tan peligrosos como la radiación misma.

Curiosamente, uno de sus defectos es casi retórico: ser la adaptación de un videojuego. Entonces de ahí su final tan tan y con poco margen. Lo otro malo es que hay que esperar como dos años más para la temporada 2. Demasiado para la amsiedad de estos tiempos y que cuenta además con un nuevo virus desatado por el mundo, cuya afección pega a ratos tanto como el Cordyceps: el síndrome del final de temporada. Qué vacío aquel ctm !

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