Art Pepper: la belleza, la violencia y la circunstancia.

Cuando tenía 5 años, Art Pepper comprendió que a pesar de su familia estaba solo, aterrado y que nadie en su entorno lo quería. Su mundo, hasta entonces, era el del abandono y la violencia. Su futuro, no distó mucho de aquello. Art Pepper no sólo fue el más importante saxo alto surgido tras Charlie Parker, fue también un pandillero, un peleador, un narcisista, un ladrón, un delincuente y un drogadicto. Fue también un hombre que persiguió durante toda su vida la belleza y la voluntad de su corazón. Su obra, como su vida, estaba hecha de aquella paradoja. Admirador de Lester Young y John Coltrane, se ubicó por tanto entre el lirismo y el fulgor, entre la templanza y el estruendo. Con todo, su lugar de referencia en la música se extravía a veces y este libro junto con explicar aquello releva también una historia impresionante que vuelve tan interesante al músico como al hombre.

Para los amantes del jazz este no es un libro plagado de anécdotas, nombres y fechas. Para eso la autobiografía de Miles Davis o la de Quincy Jones. Esto es otra cosa. En parte porque su autor pasó 15 de sus 56 años en prisión. Otro tanto en clínicas. A diferencia de una melancólica autobiografía de vivencias, la de Pepper está hecha de sobrevivencias.

Durante toda su vida buscó y se extravió en la música, las drogas y las mujeres. Y fue gracias a una mujer, su tercera esposa, Laurie, que fue posible este libro. Ella advirtió dos cosas. La primera, que su marido tenía una extraordinaria historia que compartir. La segunda, que él sabía que no iba a vivir demasiado tiempo. La otra parte del trato fue que ella debía asegurarse que nunca le faltaran las drogas y de hecho fue consumiendo que falleció en un hospital de California en junio de 1982. No hay spoilers. La suya es una historia cuya humanidad y reflexiones trascienden toda predictibilidad para nunca dejar de sorprender, sea por la violencia o la ternura. 

Las memorias de Art Pepper constituyen el relato más descarnado y desolador que un artista haya tenido oportunidad de contar. Porque a diferencia de la impudicia encontrada en los libros de Motley Crue, Keith Richards o incluso en los de Elton John o Eric Clapton, aquí no hay nada ni remotamente cercano al glamour o a un desvarío juvenil. Aquellos textos, con toda su tragedia usan la sobriedad, la madurez o la moral como equilibrio y van y vienen tanto por las drogas como por los logros artísticos o personales Esto es muy distinto, aquí por cada breve éxito asoma casi como un reflejo un largo fracaso y en sus más de 500 páginas no asoma por ningún momento ni la moraleja ni la lástima, mucho menos la victimización. Art no culpa prácticamente a nadie, ni siquiera a su infancia de mierda. 

La moral de Art Pepper durante mucho tiempo va a depender de cuánto le haya costado en el día conseguir un poco de heroína o sexo. En el intertanto, podía enamorarse, grabar un disco que quedará en la historia o salir a robar una tienda. Poseía además un estricto y personal sentido de la lealtad donde su vida era mucho menos importante que delatar incluso a quiénes lo habían delatado a él.  

Pero en todo momento, Art sabe que es un adicto y que no se detendrá, desde el primer pinchazo en un baño de hotel allá por 1946. Su honestidad lo acerca tanto a la incomodidad como a lo sublime. Por eso más que las memorias de un músico metido en drogas (a diferencia de Motley, de Richards, John o Clapton), son el testimonio de un hombre tan complejo como encantador y que cometió tal cantidad de errores con su vida que sólo son equiparables a su genialidad tocando un instrumento. 

De ahí que un hombre como Art nunca hubiera podido hacer esto solo, sea por interés, responsabilidad o competencia. Incapaz siquiera de ordenar su obra discográfica (hasta antes de la aparición de Laurie nunca tuvo dinero ni preocupación por las regalías de su trabajo), Art no estudiaba, no ensayaba, ni siquiera tenía a veces instrumento propio, se pedía por meses o años de los escenarios y los estudios, pero al momento de tocar parecía ser el jazzista más competente de todos los tiempos. Es impresionante comprobar que para sus finales grabaciones, incluso meses antes de morir poseía la misma agilidad y el mismo fulgor de sus inicios, antes del ejército, la cárcel y los hospitales. Toda su vida se siente en sus melodías, pero parecieran no estar las mismas impactantes huellas presentes en las portadas de sus discos y su libro.

Este libro fue posible gracias a Laurie. Su visión y talento fueron determinantes. No sólo tuvo la idea, sino también la escritura, la edición y el método. Ella complementó las innumerables horas de conversación con nuevos relatos y recortes de prensa para hacerle frente a la hipérbole, la caricatura y el delirio. Después de todo, tenía enfrente a un adicto, un tipo que estaba sobrio prácticamente sólo cuando dormía. Laurie debía dar un orden a tanto desmadre y no sólo lo logra, hace algo mejor, construye una historia por sobre un testimonio. 

Una gran novela sobre un espíritu vulnerado y atormentado, golpeado incluso antes de nacer pero que encontró en las drogas y la música un espacio para intentar respirar y sentir seguridad aunque a veces implicó hacerlo como debajo del agua. Un hombre a la deriva desde siempre y que en los ratos que pudo mantenerse a salvo construyó una de las carreras más importantes en la historia de un género pero no sin antes erosionarlo prácticamente todo a su paso. Un yonqui qué grabó algunos de los mejores discos de la historia del jazz completamente puesto, con instrumentos rotos y sin siquiera recordarlo del todo. Un personaje tan contradictorio y errático que a pesar de todo logra conmover hasta generar algo muy cercano a la compasión o la empatía.

Y por ello, en rigor, «Una vida ejemplar» no es una biografía de jazz, sino un enorme texto sobre la belleza, la violencia y la circunstancia. Fiel a su paradoja, tiene un final triste pero hermoso. Y fiel a su honestidad, resuelve acaso, a su manera, la propia ironía de su título.

Art y Laurie Pepper
«Una vida ejemplar»
Global Rhythm; 2011.

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