Nascimento, el comienzo de todo.

Este es un muy buen libro. Es bueno porque el tema lo es y el escritor también. Carlos Nascimento es por lejos, una de las personalidades culturales más importantes del siglo XX. Si este país fuera otro, ya debería hace tiempo haber tenido su estatua. Como no me gustan mucho las estatuas igual está bien. Su importancia sobrepasa el evidente dato de haber fundado la editorial que lleva su nombre. Con él se inicia en nuestro país la industria editorial pero además su oficio y su enorme corazón impulsaron también las librerías, las tertulias literarias, la publicación de algunos de los libros y escritor@s más relevantes de la historia (más de 30 premios nacionales incluídos), la publicación de mujeres (en un tiempo dónde ni siquiera tenían derecho a voto) y (para bien y para mal) la Cámara Chilena del Libro. Entre otras simbologías que se me escapan.

Todo esto lo anota Reyes con detalle y contexto. Una escritura que rebosa del mismo amor hacia los libros y las palabras que en la historia el personaje. Reyes es riguroso y certero porque logra dar con la dimensión y la justicia de un hombre y su obra. Un hombre que llegó a Chile con lo puesto ayudando a inventar el país que se venía y que duró 73 años.

El libro tiene dos peros, están relacionados a su edición y uno es menos determinante que el otro. Por un lado, y en su afán de contar también una parte de la historia nacional de la literatura (la que está relacionada a Nascimento claro) extravía a veces al personaje en pos de los escritores y sus obras. A ratos pareciera que podría ser otro libro, en todo caso tan bueno y bien hecho como éste.

El otro es por esa mala costumbre de ubicar todas las citas al final. Horrible y más en un libro plagado de estas porque al anotarlo casi como bibliografía abundan los antipáticos y hasta misteriosos op. cit.

Sin embargo y a pesar de lo anterior, se puede extraviar el personaje a ratos pero no el objetivo del relato, adscrito a la recuperación y la memoria de toda una era. Una era y un país que ya no existen. Pero de todo aquello queda un nombre, un legado y ahora este importante y necesario texto.

El Editor de los Chilenos
Felipe Reyes
Lumen; 2023.

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