El ojo del Papa

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La reflexión sobre el poder de la Iglesia Católica, siempre es bienvenida, cuando ponemos los ojos sobre aquella maquinaria de poder, económico, social y político, sostenido por un poder divino, que no admite críticas. Pues aunque pasen los siglos de los siglos, sigue sostenido por miles de creyentes, siervos, feligreses, fieles, que consienten en mantener a estos ministros de Dios, con su Estado y representación política en la Tierra, en su próspero Vaticano, posiblemente, el Estado que mejor ha resistido todas las últimas crisis económicas.

La crítica de hoy viene de la mano de la película colombiana, “El soborno del cielo”, un film del director Lisandro Duque Naranjo, oriundo de Valle del Cauca, Director galardonado ampliamente en su país por su filmografía y que destaca además, por sus colaboraciones como guionista junto a Gabriel García Márquez.

La película ambientada en los años finales de la década del 60, nos transporta a aquella Colombia, mágica, verde, cálida, pero también tan católica, tan conservadora y pulcra. Aquello me parece que no ha sido dejado al azar por el realizador, la imagen de las calles límpidas y los habitantes siempre compuestos y bien presentados me suena notoriamente, como una de las características más notorias del pueblo colombiano. Los paisajes bucólicos de aquellos pueblitos montañeros, donde toda la gente se conoce y respeta, al mismo tiempo en que se desayuna con los chismes y el tintico. El poblado colombiano, recreado en los paisajes de Honda, ciudad ubicada al norte del municipio de Tolima, nos evoca aquella hermosa visión del empedrado que recorre la mujer vestida con su pequeño vestido floreado. La violencia, la guerrilla, los hacendados, todo eso parece quedar escondido en la montaña en el film de Lisandro Duque, no porque no exista, sino porque de verdad, en los poblados colombianos se vive de esa manera, se pasa bueno y tranquilo. Por eso uno se amaña.

El soborno del cielo, es una película en la cual toda aquella amorosa forma de vida entra en conflicto cuando el párroco de la parroquia es reemplazado y el sucesor es más estricto a la hora de hacer cumplir la ley de Dios. La interpretación del cura recae en el experimentado Germán Jaramillo, el cual nunca dejará de resonarme como un gran actor, desde que lo vi en la película “La virgen de los sicarios”, ahora en el papel del cura déspota, nos hará reflexionar sobre aquel poder que la autoridad eclesiástica representa.  Los detalles de la trama y los recursos escénicos se los dejo a quienes quieran ver la película por sí mismos, les anticipo eso sí, que el desenlace de este gallito entre la fuerza eclesiástica y la fuerza del vivir juntos, se inclinará por aquella hermosa cualidad que poseemos los seres humanos, que es el ponerse en el lugar del otro, el sentir como si fueras el otro, en saber que ese otro es tan tú como tú mismo y ahí se da la magia, cuando logramos conectar con esa visión del otro, ahí nace el respeto y la relación amorosa, como tan bien lo ha definido nuestro científico de cabecera, Humberto Maturana.

Esta reflexión me es totalmente necesaria, sobre todo ahora que nos encontramos ad portas de la visita a nuestro país del sumo pontífice Francisco, el papa mismo en persona, Jorge Mario Bergoglio, el amigo del fútbol y la yerba mate, un papa amigo, un papa que vino a reunificar a su rebaño disperso, luego de tanta pedofilia puesta en evidencia. Lamentablemente ni el papa en persona puede refrenar la fuerza de la mafia criada al interior del Vaticano, si bien Francisco ha dado signos importantes de su condición de Jesuita y su misión apostólica hacia los más necesitados de la sociedad, ha dado muestras claras de la reforma que la Iglesia Católica estaba necesitando para no perecer entre lo arcaico y lo obsoleto de sus prácticas rituales, frente a la también, cada vez más avasalladora irrupción de la Iglesia Evangélica. Pero a decir verdad, nada de eso le llega al pueblo.

Al pueblo lo que le llega es el anuncio del lanzamiento de la campaña mediática “Papa Francisco, yo lo invito” que busca recaudar cerca de 4.000 millones de pesos, para financiar la visita de Francisco a Chile. Frente a esta alta cifra de dinero, las personas nos preguntamos, si no sería mejor gastar esa plata en otra cosa, ideas no faltan, necesidades que cubrir que con esos 4.000 millones se verían bastante aliviadas, el pueblo se pregunta si no sería más ético, más cristiano destinar ese dinero a mejorar las condiciones de vida en los campamentos del país, sino sería más cercano a las enseñanzas de Jesús ayudar con ese dinero a las familias de los pescadores que han visto saqueadas sus ancestrales zonas de trabajo por la pesca industrial, si acaso no sería más digno de Dios mejorar la infraestructura de los centros de acogida y rehabilitación para menores, y que el Papa se quedara viendo desde la Santa Sede cómo nosotros hacemos el bien, nos mande su bendición y se hagan cosas por el bien del prójimo, no por un soborno del cielo.

Por otra parte, los organizadores de su visita a Chile, adelantan algunas de las temáticas que el Papa podría tocar en sus sermones, en sus discursos dedicados a Chile, se piensa que el Papa hablará en Iquique sobre los migrantes, sobre los extranjeros que han llegado a Iquique y sobre la solidaridad que hay que tener los unos por los otros, como si la gente que vive en esos lugares no lo supiera, lo viera y lo viviera día a día. Se espera también que el Papa vaya a Temuco, se adelanta que va a tener algunas palabras para referirse a la situación, mal denominada por los medios “conflicto en la Araucanía”, se espera entonces que el Papa defienda la causa Mapuche, que hable sobre entregar tierra y autonomía al pueblo Mapuche, que hable sobre respeto y dignidad para los más necesitados, los más humillados, los más agredidos, nuestros pueblos originarios, aquellos que han soportado el holocausto por los siglos de los siglos.  También hay quien espera que Francisco haga de mediador entre los terratenientes del Sur y las comunidades rebeldes y logre “aplacar” a los indios insurrectos. “Virgen del agarradero, agárrame a mí primero”.

Lo que realmente me llama la atención sobre esta cuestión, es por qué hay personas, que viven acá y que conocen su realidad, que esperan a que venga este señor, este ministro de Dios a decirnos qué hay que hacer, como si nosotros no lo supiéramos.  Cómo es que todavía están esos miles de fieles a la espera de las palabras, de la voluntad de su líder, esos corderos del rebaño esperando felices a su pastor, sin saber que realmente lo que les espera, tarde o temprano, es ir derecho al matadero.

Esta respuesta que encuentra el pueblo frente al poder de la Iglesia, es lo que la gente halla cuando habla entre sí, cuando nos encontramos y solucionamos lo que tenemos entre nosotros mismo, porque nos reconocemos y conocemos quién es cada quién y qué es lo que se merece, esa es la base de la justicia, no puede ser impartida por quien ostenta un poder venido de lejos, la justicia se hace entre los pares, entre iguales, esa es la clave, esa es la señal en la película de Lisandro Duque Naranjo, y  esa es mi respuesta también  a la visita del Papa a Chile, es la manera en que mejor  puedo afirmar que soy de acá, que conozco las problemáticas y las soluciones necesarias para mejorar la manera en que vivimos y habitamos Chile, y que nada, pero absolutamente nada, que venga del Vaticano puede aportar a la resolución de nuestra Historia y nuestra liberación del sistema capitalista.

Ahora si me queda clara también, la respuesta a la pregunta que formulara Violeta Parra… “Qué dirá el Santo Padre, que vive en Roma, que le están degollando a sus palomas”… pues sí, querida Violeta, el Santo Padre sigue guardando silencio sobre eso, eso no ha cambiado, lo que ha cambiado es que ahora, realmente no nos importa lo que él diga.

Título original: El soborno del cielo

Año: 2016

Duración: 90 min.

País: Colombia

Director: Lisandro Duque Naranjo

Guion: Lisandro Duque Naranjo

Música: Alejandro Ramirez-Rojas

Fotografía: Eduardo Ramirez Gonzalez

Reparto: Germán Jaramillo,  Guillermo García,  Wilderman García,  Santiago Londoño, Milady Dau,  Nicole Quintero,  Carlota Llano,  Jaime Correa,  Andrés Restrepo, Sara Deray,  Martha Osorio,  Hernán Méndez

Escritor, actor, cuenta cuentos, humorista, realizador audiovisual y viajero. Ha inspirado fuertemente su trabajo en la recopilación de relatos sagrados de comunidades aimaras, keswas, guarayas y kogis recogidos tras un largo viaje por Sudamérica. El 2009 estrena su documental “Recinto Privado"y el 2011 su unipersonal “Cruz del Sur” (2011), como homenaje a Godofredo Iommi. Ha publicado los cuentos eróticos "Tinta Sangre" (2012) y la novela "Niebla resplandeciente" (2016)

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