Twin Peaks, o el regreso de la incertidumbre

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Escribir acerca de Twin Peaks, no es nada fácil, sobre todo porque no sabemos bien, a qué nos estamos refiriendo.  Sin embargo, el deseo de querer hacer mención a algo imposible de nombrar es una sensación irresistible, y por lo general nos motiva a los seres humanos a tratar de cometer lo imposible, nos hace intentar lo que presagiamos irrealizable, pero lo hacemos y sin esos intentos, no nos sentiríamos vivos.

Entrarle a Twin Peaks sin saber quién es David Lynch, no es algo aconsejable. Pero, si se quiere obtener alguna certeza viendo todo lo relacionado a Twin Peaks, se errará por ese sendero. La verdad es que lo único cierto en esta aventura, es que David Lynch intenta sorprender a cada instante y lo logra.

Aun así intentaré darles algunas señas, por lo menos las básicas para acercarse a esta monumental obra, experiencia y hazaña filmográfica, iniciada en 1990, por David Lynch y Mark Frost. Ese año se estrenó en los Estados Unidos la serie televisiva titulada Twin Peaks, la que constaba de 29 capítulos, distribuidos en dos temporadas y que sembró la incertidumbre sobre un crimen sin resolver, el asesinato de Laura Palmer se inscribe dentro de la clásica temática de una serie policial, sin embargo Lynch y compañía, logran armar una trama tan llena de dudas, que con certeza pedía una nueva temporada. Además la secuencia de hechos insólitos y asombrosos, a la vez que espeluznantes, complejiza mucho más el tratar de entender qué es Twin Peaks. Curiosamente esta serie también fue emitida en Chile, en televisión abierta, el año 1992 y por Canal 13. Si bien la dirección de la serie noventera no es de exclusiva responsabilidad de David Lynch, ya que se invitó a varios directores a participar de la serie a medida que avanzaban los episodios, podemos atrevernos a decir que si alguien conoce la verdad que se esconde en esta serie, es él. No por nada volvió a sorprendernos el año 1992 cuando estrenó la película: TWIN PEAKS fire walk with me.

En esa ocasión David Lynch nos llenó de inquietud al narrar los últimos siete días de la vida de Laura Palmer, ahondando en el misterio sin fin, dándonos aquella sensación de moneda que cae en un pozo infinito, girando y girando por el aire dentro de los contornos del oscuro pozo en el que nos aventa sin explicación alguna. Sólo para aumentar en lo extravagante de esta película, mencionar la actuación de David Bowie.

De la misma manera en que en una fonda, o en una chingana de Panquehue, el vino no para de servirse y la cueca vuelve a sonar una y otra vez, hasta hacer hervir la sangre en tu cerebro, de igual manera, y sólo porque no hay primera sin segunda, y esa es sólo la excusa para no detenerse jamás, hasta ver a todo el mundo tirado en el piso, así mismo es que David Lynch vuelve a la carga este año, estrenando la tercera temporada de Twin Peaks.

Han pasado 25 años, y en verdad han pasado esos 25 años, tal como lo había augurado Laura Palmer, no tan sólo en la trama de la serie, sino que en la vida real, los actores protagónicos vuelven a parecer, 25 años después, para intentar dilucidar algo en esta intrincada trama de incertidumbres.

Al parecer nuestra caída en picada por el pozo oscuro de Twin Peaks, efectivamente no tiene final y nuestras dudas persistirán, se incrementarán inclusive, aun si tratas de mirar la pantalla sin parpadear, porque esa es la sensación mayor que la contemplación de esta serie sabe dar, la duda de si te perdiste un segundo, te perdiste un detalle, algo, una pista, una clave, justo esa que te hacía falta para que tu pobre cerebro logré codificar una mínima serie de hechos, y pueda darle sentido a esta búsqueda incesante de la razón.

A decir verdad, me parece que esa es otra de las grandes equivocaciones al tratar de entender Twin Peaks, me refiero al tratar de entenderla, porque es justamente eso lo que no tiene sentido, tratar de entender esta serie, más nos vale acomodarnos bien frente a la pantalla y entender que lo que viene es algo totalmente desconocido para nuestras pobres vidas de mortales, terrestres, vale la pena mencionarlo, porque hasta pudiese ser que nos encontrásemos frente a un fenómeno extraterrestre o paranormal, da lo mismo, porque tratar de darle sentido a Twin Peaks en esas coordenadas, es otro error del desconcierto.

Pese a todo ello, pese a todas las dudas que la contemplación de esta nueva temporada de Twin Peaks nos generará, nos queda una visión bastante fuera de lo común de la sociedad estadounidense, narrada en primera persona por el mismo Lynch, quien en esta entrega interpreta a un jefe del FBI,  la trama policial, que mezcla de manera magistral las características del sistema policial federal de los Estados Unidos, queda de manifiesto en la interacción de al menos cuatro tipos de policías de diferentes Estados, la caricatura es bastante acertada y el humor no está ajeno a la visión que Lynch nos propone en este aspecto.

El elenco que nos entrega esta tercera temporada de Twin Peaks es en gran parte el mismo elenco de las temporadas anteriores, salvo por aquellos casos en que los actores ya han fallecido, asunto que Lynch a su vez sabe enfrentar de buena manera, incorporando la ausencia de alguno de ellos a la trama. Posiblemente esta es una de las notas más persistentes en el relato de David Lynch, aquella atmosfera de ensoñación, de recuerdo, de algo que se olvida y se quiere recordar, esa sensación molesta de tener una palabra en la punta de la lengua y no poder pronunciarla, esa inquietud que nos genera el despertar y ver cómo segundo a segundo el sueño se desvanece, el recuerdo desaparece y ya no sabemos qué era eso que tanto nos había impactado, eso que tanto insistíamos, nunca olvidaríamos. Esa sensación es latente en esta obra, acompañada como siempre, y esto no es menor, por la música de Angelo Baladamenti, compositor norteamericano, autor de la banda sonora de las primeras temporadas y varias otras películas de Lynch. Está colaboración es clave y la atmósfera musical de la serie nos transportará una y otra vez a ese sueño que no podemos recordar y que no queremos olvidar, aunque se vuelva pesadilla.

Otra nota musical destacable es la aparición de varios artistas tocando sus composiciones al finalizar cada capítulo en el bar Roadhouse, entre los que encontramos a Nine Inch Nails,  Chromatics, The Cactus Blossoms, James Hurley, entre otros.

Twin Peak, la serie estrenada este 2017, sin lugar a dudas cumplió todas mis expectativas de “Lynch Lover”, como seguidor y fanático de la filmografía del polifacético artista, quien además es músico, fotógrafo, actor, y últimamente director de su propia fundación dedicada a la meditación trascendental. La crítica especializada no ha quedado indiferente y “Cahiers Du Cinéma”, la ha mencionado entre las mejores 10 películas del 2017.  Los 18 capítulos en que Lynch nos narra la situación 25 años después del asesinato de Laura Palmer, son una incitación al colapso de todos nuestros sentidos y de la misma manera en que una buena droga actúa en nuestro organismo, volviéndonos adictos, y contrariando aquel axioma, de que la primera vez es incomparable y de que el drogadicto volverá a intentar el efecto que nunca más obtendrá, Twin Peak demuestra, con creces, que es una adicción que siempre nos brindará algo irrepetible.

La serie que se transmitió en los Estados Unidos por el canal de televisión Showtime, se encuentra actualmente disponible para América Latina en la plataforma digital de Netflix, inicialmente los episodios fueron siendo entregados lunes a lunes hasta completar los 18 que componen la serie completa, pero ya a esta altura del año, se encuentra disponible en su totalidad. Por lo que los que deseen verla ahora no tendrán que esperar semana a semana para conocer el desenlace final, eso sí les digo, cuidado con la sobredosis.

Escritor, actor, cuenta cuentos, humorista, realizador audiovisual y viajero. Ha inspirado fuertemente su trabajo en la recopilación de relatos sagrados de comunidades aimaras, keswas, guarayas y kogis recogidos tras un largo viaje por Sudamérica. El 2009 estrena su documental “Recinto Privado"y el 2011 su unipersonal “Cruz del Sur” (2011), como homenaje a Godofredo Iommi. Ha publicado los cuentos eróticos "Tinta Sangre" (2012) y la novela "Niebla resplandeciente" (2016)

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