Vargas Llosa

En 1962 apareció «La Ciudad y los perros» de Vargas Llosa; en 1963 «Rayuela» de Cortázar; en 1966 «Paradiso» de Lezama Lima y en 1967 «Cien años de Soledad» de García Márquez. Era lo que se dio en llamar el boom de la literatura latinoamericana que dejaba tan satisfechos a sus integrantes, sobre todo a José Donoso que estaba admitido aunque no era de los más boomeros, le hacían un espacio y él estaba feliz.

En esos años sesenteros me nutría aun de los gustos de mi padre, pero él no fue muy boomista y no se fijó en esos nuevos autores… un día le dije que estaba anticuado, que seguía leyendo a los mismos autores de siempre y no tenía ojos para lo nuevo, lo cual le cayó mal, y empezamos a distanciarnos… con algunos amigos estábamos deslumbrados por Cortázar, por Vargas Llosa o García Márquez, entonces me iba donde Adolfo Couve o Nelson Leiva con mis nuevos entusiasmos, y ellos me decían:

–No son escritores, son periodistas.

El fenómeno del boom era un poco como el folclore no sé, amerindio, de aquellos años, el rescate de la quena y la zampoña, el regreso del charango, y la superación definitiva de los Huasos Quincheros y la Silvia Infantas con los Baqueanos. También dejábamos atrás la literatura latinoamericana dolida y latosa de Rómulo Gallegos o Roa Bastos y nos encontrábamos con voces vivas, parecidas a las nuestras…nos queríamos comer el mundo y estábamos llenos de entusiasmos. Los curas, los oficinistas, el clasismo, la inferioridad latinoamericana, la mediocridad santiaguina…nos parecía que todo eso quedaba atrás a la vista de Macondo o del París de Rayuela.

El tiempo fue difuminando a esos titanes, y para mí quedan en pie sobre todo Borges y también Lezama Lima, el resto impactaron en su primera temporada pero luego no sé, perdieron parte de su valor accionario.

Hoy se nos muere Vargas Llosa, un sólido personaje de segunda categoría, un lince en autopromocionarse, por ejemplo cuando se dedicó a eso llegó a obtener más de 90 Doctorados Honoris Causa de parte de diversas universidades…¿para qué 90? qué glotonería…supo ganarse todos los premios con una sonrisa de intelectual fascinante, luego fue un columnista de poca fuerza en El País, antes perdió ante Fujimori en Perú las elecciones presidenciales, y finalmente ya mayor lo vi en Barcelona arengando a las masas en un mitin en contra del catalanismo independentista, no sé bien qué hacía allí. Se vendió por todos lados allí donde había poder, y lo compraron mucho, lo que no es sencillo… una cosa es ponerte a la venta y otra es que te compren, como emprendedor conoció el éxito cada día y cada mes.

Vargas Llosa fue un thatcherista y reaganista entusiasta, miembro de la Sociedad Mont Pelerin, máquina forjadora del neoliberalismo universal. Detestaba a los intelectuales de izquierda. Socialmente le gustaba brillar, prefería ir en first class y de ahí quizás su romance con la niña Preysler que fue esposa de Julio Iglesias y dejaba hechos pebre a todos sus ex. Recuerdo que la Totó Tomero se reía con ganas cuando le dije:

– Es que Vargas Llosa es tonto.

Nunca me pareció inteligente, él repetía lo que ya habían dicho otros sin agregar nada nuevo salvo su sonrisa y su plante y su curriculum, que son plumaje… no sé si en lugar de escritor nuestro peruano universal fue periodista o propagandista, era en todo caso un artista como yo creo que no vale la pena ser, un personaje adicto al brillo, al poder, a la farándula político intelectual, muy sensible a los premios, es decir siempre dependiente de la mirada y el aplauso de los demás… aparte que si tienes que asistir a un cock-tail o a una cena de gala cada día es difícil concentrarse en lo artístico o en lo intelectual y disfrutar de ello, algunos lo han logrado como por ejemplo Thomas Mann… en fin, cada cual es lo que quiere ser y lo que buenamente va siendo al paso de los días, hasta que los días se acaban.

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