Entonces la dorada estación se celebra a sí misma, liberando su perfume agudo de mundaneidad, que bendice en rareza este paraje. La quinta recoge su dulzura, rebosada de sí misma, y el verano abraza la manzana como ofrenda.
Críticas Culturales de Juan Carlos Navarrete Espinoza
Recogida de la enera
Hago camino también hacia el tronco magnífico, y palpo su musgo, los líquenes, busco sobre mi cabeza alguna calahuala. Pienso en mi abuelo que los plantó, en mis bisabuelos, abandonados en el hueserío.