La Biblioteca de Julio

Buscando entre la gran variedad de podcast en español me encontré con la deslumbrante serie La Biblioteca de Julio, realizado por la Fundación Juan March, quienes son los dueños de la colección personal de libros de nuestro querido escritor Julio Cortázar.

Esta serie, narrada por el escritor Bruno Galindo, es adictiva para cualquier fanático de Julio, o Julito como le llamo con el cariño que le tengo a un amigo cercano, con ése con el que puedes hablar de las películas de Buñuel, escuchar a Charlie Parker a todo volumen con un vino en la mano o hablar con pena y rabia de las últimas noticias de Gaza. Los cuentos del argentino son una lectura imprescindible, con esa simpleza y cercanía de su escritura, con esos relatos rápidos, deslumbrantes, estremecedores e intrigantes a la vez. Esa relación lector-escritor se ve además enriquecida por la cantidad de referencias y «links» que Cortázar incorporaba en sus cuentos, y especialmente en su novela máxima, Rayuela. De ahí los más curiosos pueden empezar a averiguar sobre otros escritores, músicos o pintores, especialmente del amplio movimiento surrealista.

Hasta ahí podría quedar, y ya es bastante que decir, esta relación con Julio. Pero esta serie viene a darnos otra oportunidad de sumergirnos en su mundo, como si estuviéramos, cual amigos,  de visita en su casa y comenzáramos relajadamente a hurguetear en los libros ordenados en su estante, a hojearlos, ver sus dedicatorias, notas y apuntes. Así, se abren nuevas ventanas y otros mundos artísticos que influyeron en Cortázar. Ahí está por ejemplo, el libro del I-Ching y su relación numérico-mística con Rayuela, o Clarice Lispector y la vanguardia literaria brasileña, o Carl Jung, Elena Poniatowska, Jean Cocteau, García Lorca, Leonora Carrington o Roque Dalton. Un listado impresionante.

En cuanto a la forma, los autores sortean con éxito el desafío de elaborar un audio atractivo sobre literatura, porque en radio, audio o podcast hay una ley inquebrantable: el tema del que se habla tiene que ser tan importante como la forma en la que se cuente. Y ahí se gana los aplausos La Biblioteca de Julio, porque la mayoría de las veces logra entretener, enseñar y hasta emocionar, gracias a un muy buen trabajo de investigación y la acertada idea de construir cada capítulo, de unos quince minutos aproximadamente, como un experimento sonoro aparte,  con la única inspiración del libro elegido. 

Ahí se abren las nuevas ventanas de conocimiento  y podemos seguir aprendiendo como eternos estudiantes junto a Julito, quien no olvidemos que comenzó trabajando como profesor. Así se sigue expandiendo este mundo literario,  lleno de recovecos y grietas por donde aparecen nuevas ideas y creaciones infinitas. Póngale oído.

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